miércoles, 28 de julio de 2010


No sé si lo recuerdo o me lo contaron pero cuando era chiquita mi mamá me decía ‘dame la mano para cruzar la calle’, y yo le decía ‘no, no te la doy, te la presto’, porque dar la mano me sonaba a darla, sacármela y darla ¿pero dar una mano no es un poco eso?
Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicar unos minutos que te sobran o prestar una remera que no usas, es dar una parte tuya, es darte vos.
Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro. Cuando el mundo se vuelve un abismo y todo se cae tus manos no se aferran a algo, se aferran a alguien, alguien que no te deja caer.
Cuando vos diste tu mano ya no hay forma de soltarla, ya no es tuya, está unida a la del otro, las dos manos son una.
Las manos nos unen, nos suman, cuando damos la mano dejamos de ser yo para ser nosotros.Mi mano ya no es mía, es tuya, o nuestra. Nunca voy a soltarte la mano, pase lo que pase.

Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un 'ojalá', estas cenizas no juegan con fuego. Este ciego no mira para atrás, este pez no muere por tu boca, esta loca se va con otro loco y estos ojos no lloran más por tí.

sábado, 17 de julio de 2010


-¿Cómo se olvida? No recordando.

-¿Cómo se recuerda? A partir de los sentidos.

¿Qué quiere decir esto? Una imágen, un sonido, o un aroma digamos te despiertan un recuerdo. ¿Lo que tenemos que hacer? Anular los sentidos.

-Está totalmente loco, aunque a mi me deje ciega, sorda y muda yo me voy a seguir acordando de todo. Te voy a tomar un exámen yo a vos: por ejemplo: a ver, pensá en un elefante rosa... ahora olvidate del elefante. Ahora responde mi pregunta: de que te dije yo que te olvidaras? Ves, es imposible olvidarse de algo que uno sabe que ya se olvidó.


La memoria no está en la cabeza, ¿usted no puede olvidar un simple elefante rosa que le nombré y quiere que yo me olvide de toda una vida de recuerdos? Millones de recuerdos inolvidables son lo que nos hacen ser lo que somos. La memoria se podrá dormir, pero nunca se muere, está en el corazón. Las vivencias, las frustraciones, los sueños, todo revuelto y listo para salir a la primera de cambio. ¿Sabés qué? Yo me podré quedar acá por toda la eternidad pero los recuerdos, son MÍOS.

viernes, 16 de julio de 2010


¿Ganar, es la única manera de ganar? Parece una pregunta complicada pero no lo es. Quiero decir; ¿la única manera de ganar, es ganando?

¿No se puede ganar nada perdiendo? Quiero decir, si yo por ejemplo pierdo peso ¿no gano en salud? Si un señor pierde el vuelo y ese avión se estrella ¿no ganó algo perdiendo el vuelo el señor?

Un hombre pierde su empleo y se deprime tremendamente, pero consigue otro empleo mejor y le va muy bien ¿ese hombre no ganó perdiendo el primer empleo? ¿Cuándo uno pierde la inocencia, gana algo? Quiero decir ¿cuándo perdemos la inocencia no ganamos en sabiduría, en autodeterminación? ¿No ganamos cuando perdemos el miedo? Mis queridos amigos cuando digo perdemos el miedo no digo tener una confianza ciega en que vamos a ganar siempre, sino perder el miedo a perder; de eso se trata.

En mi época se decía 'perder la chaveta'. Y es verdad eh, a veces hace falta un poco de locura para ganar algo.

A veces perder el control es la única manera de ganar libertad.

Si yo te digo 'perder la ilusión' ¿ganamos algo perdiendo la ilusión?

A veces hay que perder la esperanza, perder la ilusión, para que nazcan cosas nuevas. Y parece que fuera el fin de todo y en realidad puede ser el comienzo de algo mejor.

De lo que se trata es de perder el miedo a perder, porque a veces perder es la única manera de ganar.

Un iluso es alguien que se cree cualquier cosa, ¿no? La ilusión es una burbuja. Hay que romper esa burbuja chicos. Ustedes estaban en una película de héroes, romántica, defendiendo a sus amigos, a sus enamoradas... fin de la ilusión, se terminó, esa no es la realidad, la realidad es muuy distinta. Pierdan la ilusión y van a entender que están luchando por todos, por salvar a todos, no solamente a algunos.

Cuando perdemos la ilusión y enfrentamos la realidad al menos somos más honestos, y tal vez quien sabe la realidad nos da una grata sorpresa. Pero lo que es seguro es que la ilusión nunca nos va a dar lo que promete. Ustedes lloren, griten, pataleen pero despidanse de ese mundo en el que vivían.

Soñar es querer cambiar una realidad, la ilusión es negar la realidad. La desilución no es otra cosa que una bofetada de la realidad, nos dice 'eh, no sean tontos, las cosas son como son'.

La ilusión nos hace creer que se puede sacar agua de las piedras, pero la verdad es que si queremos agua tenemos que ir al arroyo, porque si algo que las piedras no tienen es agua.

Bueno, y una vez que hayamos perdido la ilusión, que nos hayamos despedido de ese mundo ideal, agarramos la realidad con las dos manos y decimos 'bueno, ¿y ahora qué hay que hacer?', y les puedo asegurar que hay mucho por hacer.

Ahí donde terminó la ilusión empieza la vida de verdad, y cuando ya estemos desilucionados

soñemos en grande con el mundo que queremos y por el que vamos a luchar.

Hay que perder la ilusión muchachos, porque ahí perder es ganar.


jueves, 15 de julio de 2010


Todos tenemos algo primitivo, bestial, salvaje, algo que tarde o temprano necesita expresarse.

La bestia convive con la bella, es parte nuestra, esta ahí, latente.

Y por más que nos reprimamos, por más que nos mostremos bellas y frágiles, la bestia que tenemos adentro va a salir a la luz, porque vive dentro nuestro.

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